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jueves, 9 de abril de 2009

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LA GUERRA DE INDEPENDENCIA NORTEAMERICANA

En 1775 se desencadena la guerra de Independencia norteamericana: trece Estados (Massachusetts, New Jersey, New York, Rhade Island, Connecticut, New Hampshire, Pensilvania, Delaware, Virginia, Maryland, North Carolina, South Carolina y Georgia) van a separarse de Inglaterra. Pese a la guerra cruenta durará hasta 1783, la independencia es proclamada el 4 de julio de 1776.

Con el apoyo de Francia y de España a la nueva República, la Paz de Versalles de 1783 verá el reconocimiento, por parte de Inglaterra, del carácter irreversible del movimiento independentista de sus antiguas colonias.
En virtud de la Constitución proclamada el 17 de septiembre de 1787, el nuevo Estado se configura como una República Federal, en la que los poderes ejecutivo, legislativo y judicial se hallan claramente divididos, separados y, en principio, equilibrados.

La nueva nación se va a revelar rápidamente como muy dinámica (su población pasa de 3,9 millones de personas en 1790 a 7,2 en 1810) y expansionista: toda una serie de nuevos Estados, que van a sumar a la Federación, son creados a costa de los territorios ocupados por los indios: Kentucky (1792), Tennessee (1796), Ohio (1803), Louisiana (1812, comprada a Napoleón en 1803), Indiana (1816), Mississippi (1817), Ilinois (1818) y Alabama (1819).

La política exterior de la nación, como corresponde a un Estado con una frontera interior inmensa, se va a basar en postulados aislacionistas cara a Europa, pero decididamente intervencionistas cara al resto del continente americano.
Tras una intentona frustada de conquista del Canadá (1812-1814), prosigue la expansión, pero en un plano estrictamente interior: Florida (comprada a España en 1819 y unida a la Federación en 1845), Missouri (1821), Arkansas (1836), Michigan (1837), Texas (1845), Iowa (1846), Wisconsin (1848), California (1850), Minnesota (1858) y Oregón (1859).
En una palabra, entre 1820 y 1860, el número de Estados pasaba de 23 a 33, y la población, de 9,6 a 31,3 millones (impulsada por una fuerte corriente migratoria).

Paralelamente, los USA se van configurando como la potencia dominante del hemisferio americano: adoptan como principio no permitir interferencias europeas (y extracontinentales en general) en ninguna de las tres Américas: es el nacimiento de la doctrina Monroe (1823) o de América para los americanos, como pronto se habría de completar con las palabras del Norte.
De hecho, Estados Unidos no constituía una nación de la yuxtaposición de dos naciones: al Norte habían emigrado las capas sociales medias y bajas de Inglaterra; en el Sur se habían establecido poblaciones de origen aristocrático. Ambas huidas de Inglaterra con ocasión de la guerra civil entre puritanos levellers y cavaliers de la nobleza favorable al Rey.

Pronto se configuraría, en base a mentalidades, orígenes y climas diferentes, dos naciones: la sureña, que va a establecer un sistema económico basado en la esclavitud (introducida ya en tiempos de los ingleses) y en el predominio del hombre blanco, sociedad de base agrícola y dependiente del exterior, tanto para recibir los productos acabados como para exportar sus materias primas -el algodón, principalmente-, es decir, librecambista; y la norteña, industrializada, sin graves problemas de minorías raciales foráneas, partidaria del proteccionismo económico...
De hecho, la lucha contra la esclavitud va a ser el pretexto mediante el cual el Norte industrial y democrático se va a movilizar en contra del Sur agrícola y aristocrático.
En 1860 es elegido Presidente de la Federación Abraham Lincoln (1809-1865); su campaña electoral ha girado en torno al problema de la esclavitud. Presa de pánico (Lincoln no era partidario de la emancipación de los negros, sino de una mejora en la condición de los esclavos), el Estado de Carolina del Sur se retira de la Federación, apelando al derecho que la Constitución reconocía a cada Estado miembro de la Unión de ser un Estado soberano.

Virginia, Carolina del Norte, Arkansas, Texas, Louisiana, Mississippi, Alabam, Georgia y Florida imitan al Estado secesionista. Se forma la Confederación de Estados de América, y estalla una guerra de cinco años de duración (1861-1865), en que el Sur va a oponer una tenaz y desesperada resistencia a la invasión norteña.
Acosada por tierra y por mar, aislada de sus mercados naturales, con sus puertos bloqueados, la Confederación tendrá que capitular, incondicionalmente, en 1865.

De la guerra, la Federación va a surgir más unida e industrializada: los USA formaban, al fin, una sola nación.

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